
Personaje ilustre
Eloy gonzalo “cascorro”
Infancia y adopción
Eloy Gonzalo García nació en Madrid en 1876 y fue abandonado en la Inclusa pocos días después de nacer. Con apenas cinco días fue adoptado por Francisco Díaz y Braulia Miguel, un matrimonio de San Bartolomé de Pinares, donde pasó sus primeros años de vida.
Su vida entre San Bartolomé y Madrid
El trabajo de su padre adoptivo como guardia civil llevó a la familia a trasladarse a Robledo de Chavela y posteriormente a Chapinería. Tras la jubilación de Francisco Díaz y el empeoramiento de la situación económica, la familia regresó a San Bartolomé de Pinares, donde Eloy vivió su adolescencia.

EXPANSIÓN TERRITORIAL
Tras el fallecimiento de su madre adoptiva y las dificultades familiares, Eloy regresó a Chapinería, donde trabajó como pastor y labrador. A los 21 años decidió alistarse voluntario en el Ejército español, iniciando una brillante carrera militar que le llevó a ascender rápidamente a cabo e incorporarse posteriormente al Cuerpo de Carabineros.
La Guerra de Cuba
Tras diversos acontecimientos personales y militares, Eloy fue destinado a la Guerra de Cuba, donde protagonizó la acción que le convertiría en uno de los héroes más recordados del ejército español.

La hazaña de Cascorro
Durante el asedio de Cascorro, en octubre de 1896, Eloy Gonzalo se ofreció voluntario para incendiar la fortificación enemiga. Pidió que lo ataran con una cuerda para poder recuperar su cuerpo si moría en la misión. Logró prender fuego al refugio de los insurrectos y regresó ileso, permitiendo a las tropas españolas romper el asedio y convirtiéndose en símbolo de valentía y sacrificio.

FALLECIMIENTO Y LEGADO
Eloy Gonzalo falleció en 1897, en Matanzas (Cuba), pocos meses después de su heroica actuación. Su figura fue reconocida en toda España y, en 1940, el Ayuntamiento de San Bartolomé de Pinares erigió un monumento en su honor y dio su nombre a una de las principales calles del municipio.
Un héroe para la historia
Hoy, Eloy Gonzalo es recordado como el Héroe de Cascorro, ejemplo de valor, entrega y servicio. Su memoria permanece viva tanto en San Bartolomé de Pinares como en Madrid, donde una estatua conmemora su heroica gesta, y su nombre continúa ligado para siempre a uno de los episodios más emblemáticos de la historia militar española.
